“En el pueblo se hace ciencia”

HISTORIA DE UNA PORRINERA

Publicado en el nº 3 de La Nueva Boronía (Noviembre 2015).

Marta Navarrete Llinás  nació el 12 de Septiembre de 1980 en Badajoz. Es hija de Víctor Navarrete y Emilia Llinás. Se crió en la calle Granada, nº 52, siendo la más pequeña de la familia. El pasado mes de julio recibió el IV Premio Olympus para Jóvenes Investigadores que otorga la Sociedad Española de Neurociencia (SENC) por su excelente labor científica.

Marta Navarrete estudió Química en la Universidad de Extremadura y se doctoró en Medicina en el 2009 por la Universidad Autónoma de Madrid. Ha hecho estancias en el extranjero, en la prestigiosa Universidad Albert Einstein College of Medicine, en Nueva York. Ha publicado más de 20 documentos científicos, que han sido muy citados y elogiados por la comunidad científica internacional. Marta es una apasionada de su trabajo y ha conseguido hacerse un hueco en la neurociencia española trabajando muy duro, con mucha dedicación y entrega.

Se siente una personas privilegiada por contar con el apoyo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y poder realizar su trabajo en España. Actualmente reside en Madrid y dedica su vida a la investigación. Por ello, y aprovechando una breve estancia en el pueblo este verano, no quisimos dejar pasar la oportunidad de entrevistarla.

¿Qué te hizo decantarte por la investigación?

Mi madre dice que cuando era pequeña mi obsesión era mezclar cosas para que saliese humo. He tenido la suerte de estar rodeada de científicos, algunos de mis hermanos, primos y tíos son científicos. Fueron ellos los que me descubrieron que en el pueblo se hace ciencia: hacer jabón, vino, curar el jamón, “encalá” las paredes… Me encantaba todo aquello que fuese descubrir cosas. Además tuve el apoyo incondicional de mis padres, mi padre me decía que era una cotilla… y realmente eso es un “investigador”. Soy una cotilla científica, me encanta saber y conocer todo aquello que me intriga.

¿Cómo llega una estudiante extremeña de Química a hacerse un hueco en la neurociencia en España?

Quizás no mucha gente lo sepa, pero hay varias personas del pueblo trabajando en el CSIC. ¿Se llevará en los genes?. Llegué, sinceramente, por pura ambición. Yo quería hacer ciencia, ciencia de vanguardia, y el centro más prestigioso y puntero en España es el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

¿Por qué pasaste de la química a la neurociencia?

Me encanta la química, mi hermano Víctor me enseñó a disfrutar de ella. Una de las preguntas más apasionantes que tenía desde joven y que aún conservo es saber cómo funciona nuestro cerebro. La primera vez que hice ciencia es cuando estudiaba la carrera en Badajoz, hacía química-cuántica, modelización de reacciones químicas. No llevaba bata blanca, y ¡quería llevarla! Entre la química cuántica y la neurociencia no hay tanta diferencia, son reacciones químicas en el cerebro, entre comillas, en definitiva electricidad… Tenía que cumplir mis sueños, investigar cómo funciona el cerebro, que es un sistema apasionante: Es la máquina más poderosa del mundo.

¿Cómo es tu día a día?

Mi día a día puede ser bastante tedioso. Tengo dos niños pequeños, Julia y Vicente, que son la alegría de la casa y la locura. Llevo una vida más o menos normal, sólo que trabajando muchas horas al día en el laboratorio. He llegado a estar trabajando días enteros sin descansar. Es necesaria mucha paciencia y dedicación. Hay días que como y días que no como. Además, cuando acuesto a mis niños, también me quedo trabajando. Así día tras día e incluso los fines de semana.

¿Qué le dirías a cualquier joven del pueblo que esté pensando en dedicarse a la investigación pero no vea mucho futuro en ello? 

Esta pregunta me la hace mucha gente. Yo siempre digo al que quiera dedicarse a ello que adelante, que es algo vocacional y no se hace por dinero. Es una profesión muy interesante en la que todos los días estás haciendo cosas diferentes y si tienes suerte vas resolviendo preguntas. Es divertido y es como una droga: te engancha y cada vez necesitas más y más.

¿Cuál es tu labor actualmente?

Ahora estoy empezando un proyecto sobre la enfermedad de Alzheimer. Una enfermedad neurodegenerativa devastadora, caracterizada clínicamente por un inicio insidioso, un declive progresivo de las funciones cognitivas con un pérdida fatal en último término de las funciones mentales. La causa de dicha enfermedad permanece desconocida aun siendo la principal causa de demencia y la cuarta causa de muerte en los países desarrollados. Y esto lo sabemos bien en nuestro pueblo, a muchos de nosotros nos toca directa o indirectamente un caso de enfermedad de Alzheimer. Mi intención es abordar la enfermedad de Alzheimer desde un punto de vista totalmente desconocido, a lo mejor no es problema de una mala función neuronal, sino que puede ser mal funcionamiento de los astrocitos.

¿Qué ha significado para ti el premio? 

Para mí, la mayor satisfacción del premio es que se haya reconocido mi trabajo. Que ahora la gente ya sabe qué es un astrocito y para qué sirve. Tantos años escuchando en el pueblo: “Marta, qué rara eres, eres más rara que un perro verde”. Ahora piensan lo mismo, pero me preguntan: “¿Qué has descubierto?” ¡No sabes la ilusión que me hace!.

Vemos la falta de financiación que hay en España y la de gente que, cada vez más, tiene que irse fuera. ¿Crees que es una profesión poco valorada? 

Así es. Es una profesión que no está nada valorada, y es una equivocación por parte de todos nosotros. La ciencia es el desarrollo de la sociedad. Si no hay ciencia no hay desarrollo. Eso hay que tenerlo muy claro. Si no hay desarrollo nos vamos a quedar bastante atrasados, más de lo que estamos si nos comparamos con otros países.  Es una pena para todos los españoles que se estén formando científicos en España y luego se tengan que ir fuera en la etapa más productiva. Somos bastante innovadores y creativos. Casi en el 40%-50% por ciento de los grandes centros europeos, el líder de un departamento es un español. Lo que pasa es que no tenemos financiación ni medios para llevarlo a cabo.

¿Qué beneficios se pueden llegar a obtener como consecuencia del resultado de tu investigación? 

Yo estudio cómo funciona el cerebro, por qué aprendemos y por qué recordamos. Todo el mundo sabe que en el cerebro hay unas células, que se llaman neuronas, encargadas de transmitir la información, encargadas del movimiento, aprendizaje y de la memoria. Pero además existe otro tipo de  células que son los astrocitos, que siempre han sido las células olvidadas hasta que Ramón y Cajal, en el s. XIX dijo que no sólo eran las células más abundantes del cerebro sino que podrían tener una función más relevante. Estas células podrían estar involucradas en el desarrollo de las enfermedades neurodegenerativas. Estoy interesada en conocer cómo y por qué aparece el Alzheimer e intentar encontrar una nueva diana terapéutica para esta enfermedad.

¿Qué proyectos de futuro tienes?

Tengo un lema, que me hace la vida más fácil: “Carpe Diem”. A lo mejor me vengo al pueblo y descanso un poco… (ríe). En realidad, el estudio del cerebro es un área virtualmente sin explorar, no sabemos cómo funciona.

¿QUÉ SON LOS ASTROCITOS?

Los astrocitos son un tipo de célula del sistema nervioso, de hecho el más abundante en el sistema nervioso central, que clásicamente estaban  reconocidos como elementos pasivos en nuestro cerebro y que Marta y  muchos colaboradores han demostrado en los últimos tiempos que,  además, tienen un papel clave en procesos de memoria y aprendizaje. Por ello, Marta quiere abordar si realmente este tipo de célula es la responsable de la enfermedad del Alzheimer.

Entrevista realizada por JOSE M. CORRALES

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